martes, 14 de agosto de 2012

Adele

Adele era bajita, un poco más de la media, con una preciosa piel blanca que recordaba a la nieve pura de las montañas en invierno, su pelo negro azabache estaba recogido en una coleta que dejaba a la vista unos preciosos ojos azules, tenia una buena figura, muy proporcionada y con una belleza digna de las estatuas de las diosas, Nebur no era capaz de cerrar la boca.
- Hola peque- dijo Karandras mientras se giraba para saludar a la recién llegada, era curioso, pero Karandras nunca se quitaba la mascara facial que llevaba delante de Nebur, esta mascara solo dejaba ver la boca y los ojos, el resto del rostro estaba cubierto- me alegro de verte.
- Y yo a ti abuelo- dijo Adele mientras sonreía- ¿ Él es el hijo de Ogeid?
- NOOOO, le hablo de Ogeid pero no es su hijo- dijo con tono sarcástico- aunque hay que reconocer que tiene la costumbre de su padre por no cerrar la boca delante de chicas guapas.
- No soy guapa- dijo Adele.
- Vas a llevar un bofetón,como vuelvas a decir eso- respondió muy indignado Karandras- haber si vamos a empezar como cuando eres una niña.
- Pero es que es verdad- respondió Adele- y sabes que tengo razón.
- No, no la tienes, Nebur cierra la boca de una vez, no quiero ir a por una fregona- dijo Karandras mientras miraba para Nebur.
- Karandras no quiero ponerme a discutir eso, traigo más informes de Mars, parece ser que el Fabricador General quiere empezar a sitiar la ciudad y esta empezando a sacar la maquinas de guerra más mortíferas que tiene.
- Se adelantan los acontecimientos, y encima están cada día más cerca de despertar a los Incubos.
Los Incubos, mil veces malditos, en el pasado, cuando el dios Amrha caminaba entre los mortales y buscaba unificar todos los continentes, fueron los hijos del dios y se dedicaron a la noble tarea de enfrentarse a los demonios de la Urdimbre y salvaguardar a la humanidad, pero fue uno de ellos, el mas perfecto de todos, el que traiciono sus juramentos en pos del poder sin limites. Más de la mitad de los incubos se unieron al traidor, cuyo nombre esta maldito para toda la eternidad, Malal, y llevaron la guerra a todos y cada uno de los rincones del mundo, cada montaña, cada ciudad, cada campo, cada casa, fue convertida en un campo de batalla donde miles perdieron sus vidas. Fue en el Palacio de Cristal, la fortaleza de la Ciudad de las Nubes, donde se libro la batalla final entre Amrha y Malal, fue hay donde el destino del mundo pendió de un hilo, el combate fue duro, pues Malal recibía fuerzas de los demonios y de sus hermanos traidores,mientras que Amrha recibía el poder de los antiguos dioses y de todas las almas del universo, por suerte para Amrha, Malal no había contado con la intervención de los poderes psiquicos de sus hermanos leales, estos diezmaron a las tropas enemigas y, en un ultimo esfuerzo, le dieron fuerzas a su padre para destruir tanto el cuerpo como el alma de Malal, su esencia sobrevivio en la Urdimbre donde reside encerrado hasta el momento de la Batalla Final que decidirá el destino de todo el mundo. Amrha quedo demasiado herido como para mantenerse en el plano real, por ello envió su alma a lo mas profundo del los seres humanos, donde vive eternamente en un ciclo sin fin, entre tanto, los pocos Incubos leales que sobrevivieron, decidieron que aquellos destinados a ayudar a Amrha en la batallla final serian sus descendientes y aquellos de ojos azulados serian lo que heredarían los poderes psiquicos y los usarían para combatir a los seguidores de Malal.
-¿ Cuales son tus ordenes Karandras?- dijo Adele.
- Haz que todos, tanto veteranos como iniciados se preparen para la batalla, dispon también que la Ave Nox se prepare para infiltrarse en el palacio durante la batalla, tendremos unas cuantas semanas antes de que Thor y el Fabricador lleguen y pongan asedio a la ciudad.
- Karandras quiero entrar con la Ave Nox-la unidad de veteranos especializada en infiltración y asesinatos- creo que seria bueno que, una vez tuviesemos el diario, voláramos por los aires las puertas de la ciudad.
- Eso podría funcionar- dijo Karandras- pero mejor no hacerlo nosotros.
- ¿A que te refieres?- respondió Nebur.
- Un apoyo por parte del pueblo evitaría un derramamiento de sangre y evitaría vernos implicados- dijo Adele, quien había entendido la idea- si, es un buen plan.
- Nebur, tu entrenaras con Adele para desarrollar del todo tus poderes, ella te enseñara todo sobre los poderes psiquicos y como manejarlos.
Nebur se sonrojo como una manzana al sabes que su maestra iba a ser una chica tan bella, Adele se rió por lo bajo al verlo enrojecerse

miércoles, 30 de mayo de 2012

Ogeid

-¿ Seguro que es por aquí?- pregunto Leynad- mira que hemos pateado mucho para no encontrar nada.
- ¡ Que si toca pelotas! Según el plano que Nebur nos envió ya deberíamos estar muy cerca- Respondió Price, ya llevaban dos semanas de viaje, ambos estaban cansados y hartos de los caminos, además de que Price sentía un deseo incontrolable de  asfixiar a  Leynad con sus propias manos cada vez que este abría la boca para quejarse. Por suerte para ellos, y en especial para el cuello de Leynad, ya se encontraban cerca del lugar donde Nebur les había mandado ir para investigar una cueva donde, según los informes de los exploradores de Karandras, habían desparecido varios campesinos y unos cuantos soldados del Fabricador General.
-¿Ves? allí esta la cueva- dijo Price- ahora haber que hay dentro que tanto preocupa a Nebur.
- Es curioso pero ¿ La entrada no se parece a la boca de un lobo?- dijo el portaestandarte y tenia razón, la entrada principal era muy parecida a las fauces abiertas de un lobo, una grandes piedras colocadas de forma angular recordaban a los dientes de la boca mientras una estalagmita enorme recordaba a la campanilla, las piedras estaban pulidas y tenían marcas de haber sido talladas recientemente, sin duda esa cueva no se había construido de forma natural, alguien había tenido que tallar las piedras, sospechoso.
- Al fin habéis llegado- dijo una voz proveniente de la cueva- hacia tiempo que os esperábamos y ya nos empezábamos a aburrir.
- Vaya, vaya- dijo Price, el anciano fue capaz de reconocer la siniestra voz que salio de la cueva- cuento tiempo Xilef ¿ Tienes lo que hay que tener para salir o tendremos que entrar a buscarte?
- Me encantaría cerrarte la boca ahora mismo dándote la mayor paliza de tu vida, pero no tengo tiempo de entretenerme  con vosotros dos.
-¿ Ya vuelves a huir con el rabo entre las piernas?
- Al menos yo tengo rabo entre las piernas Leynad, que es bastante más de lo que puedo decir de ti,gordo.
Una especie de murciélago gigante salio de la boca de la cueva, tirando por el camino a Leynad y Price, este ultimo llevaba la pistola cargada y había tenido tiempo de sacarla de la funda, apunto a la grotesca bestia y disparo, aunque le acertó en un ala, no consiguió abatir al Xilef y este se escapo. Leynad se incorporo con bastante facilidad y ayudo a su anciano compañero a levantarse, ambos miraron hacia la cueva, lo que hacia desaparecer a las gentes de aquel lugar ya estaba descubierto mas aun debían descubrir que hacia Xilef en esa cueva.


-Incubos- dijo Nebur- aun no me pudo creer que en ese diario estén las claves para despertarlos de su sueño.
-¿Que son los incubos?- pregunto Idranel.
- Llevas ya tres meses en la Hermanda, deberias saber la historia de memoria- replico Nebur.
- No seas duro con ella, aun es demasiado joven.
- Karandras debe aprender lo mismo que todos hemos aprendido, como tu, como yo, como mi padre y como mi madre- replico Nebur.
Idranel, se vio gravemente humillada y ofendida y salio corriendo de la estancia, Karandras miro con enfado a neburn había echo que una de sus aprendices llorara y eso no le gustaba en absoluto.
- Creo que me he pasado- dijo Nebur.
- La verdad es que si y mucho, no deberías comportarte así con alguien que aun esta aprendiendo.
- Lo siento, siempre se me va la lengua.
- Como a tu padre- dijo Karandras- No me mires con esa cara, prácticamente nos criamos juntos, lo sabia todo de el.
-¿Y a mi madre?
- También la conocí, tu padre y yo estábamos juntos cuando la conocimos- hizo una pausa y miro por la ventana de la habitación, las vidrieras mostraban el montañoso paisaje de mil colores distintos, aquella fortaleza del Maellus se había mantenido durante siglos escondida en aquel lugar, un refugio para el cuerpo y la mente- Ogeid la quería más que a su propia vida, la amaba y no podía dejar de pensar en ella, paso noches enteras despierto pensando en ella y nunca se atrevía a decirle que la amaba.
-¿ Entonces, como acabaron casándose?
-  Porque tu padre fue herido en batalla al lado de Aedrna, sin posibilidad de ser atendido por los Apotecarios del ejercito, y hay, medio muerto, la miro a sus preciosos ojos azules y le confeso que la amaba, y le pidió disculpas, por no tener el valor de decírselo antes y le dio las gracias por cada momento con ella, pues habían sido los mejores de su vida.
- Sobrevivió y le pidió que se casaran- dijo una voz a sus espaldas- y ella acepto.
- Te hacia Medregar, Adele.



domingo, 8 de abril de 2012

Las alcantarillas

- Vamos- dijo Karandras- los guardias llegaran aquí en nada.
- ¿ Podéis andar maestro?- dijo Idranel, que esta curando rápidamente la herida de su maestro con un pedazo de tela que había arrancado de su capa.
- Si, el golpe a sido en la cabeza, no en la pierna- contesto con algo de humor Karandras- Nebur ven con nosotros, iremos por las alcantarillas para evitar encontrarnos con otros guardias.
- ¿Pero que hacemos con el?- respondió Nebur señalando al cuerpo tendido en la calle de Olaf- si lo dejamos aquí seguirá siendo importante para Vandire y el ataque habrá sido en vano.
- No... dejarlo, a sido derrotado por dos atacantes, a Vandire no le interesara nadie tan débil y ordenara que lo expulsen o que lo maten.Vamos levanta esa tapa- le dijo a Idranel, que había acabado de curar la herida de su maestro,y, con la ayuda de Nebur, se levanto del suelo y se movió en dirección a la alcantarilla. Primero Karandras, luego Idranel y por ultimo Nebur.


Las alcantarillas tenían miles de años, habían estado allí desde la fundación de la ciudad por un grupo de colonos humanos conocidos por los Praestes, y su aspecto no había cambiado ni un ápice. Sucias, ruinosas, llenas de excrementos e infestada de ratas gigantes que hacían sus nidos en las zonas más húmedas de aquél apestoso laberinto, al que estas bestias llamaban hogar y, en cierto modo, era precisamente esto, la suciedad, ratas y mal estado, por lo que eran tan valiosas para los miembros del Maellus, nadie en su sano juicio entraría en un lugar tan horrible a l par que peligroso, lo cual las convertían en un terreno ventajoso para aquellos que necesitaban moverse con velocidad o ocultos de algún perseguidor.
Nebur ayudaba a Karandras a avanzar por las estrechas zonas que estaban por encima de las aguas residuales de los humildes habitantes de Asheim, Idranel abría el paso, llevaba una antorcha en la mano y con ella iluminaba el camino, además de apartar a las ratas que se trataban de acercar al grupo.
-¿ Qué haces aquí, hermano?- pregunto Karandras a Nebur-¿ No estabas sirviendo a Sebastian Thor?
- Sigo a su servicio, es más mi querido maestro, en este momento estoy en una misión encomendada por su majestad.
- ¿ Misión, tu? Que mal tiene que estar de hombres el pobre Sebastian- dijo Karandras mientras sonreía, Nebur no pudo evitar que una risa floja se le escapara.
- Si, pensó que  encargársela a alguien con tu edad seria malgastar... ¿Cuanto?¿ Milenios de años o eones?- respondió Nebur.
- Jovencito no abuses de un anciano herido.¿ Cual es esa misión?
- Encontrar un objeto, un diario de un miembro de Hydra.
- Ullanor- dijo Karandras- conozco ese diario, intentamos recuperarlo en una ocasión, pero coincidió que Vandire también descubrió su localizacion y envió a sus Silenciosos y Hermanas de Sangre a recuperar el diario, perdimos a tres hombres y perdimos el diario, ahora esta en manos de Vandire.
-¿ Porque Vandire no destruye ese maldito diario?
- Por que contiene aquello que la Hydra lleva buscando desde su mil veces maldita creación, lo que permitirá que esos bastardos conquisten todo el mundo sin que nadie pueda impedirlo.
- Lo que dices es terrible, pero dime,¿ Que es lo que permitirá que lo consigan?
- Los rituales y la localizacion de los Incubos.
- Maldición- dijo Nebur entre dientes.
- Maestro ya hemos llegado- les interrumpió Idranel, que se había detenido delante de una puerta de madera.
- Entremos.
 

miércoles, 7 de marzo de 2012

El entrenamiento

Un hombre encapuchado entro por la puerta de la ciudad, iba a pie, conducía a su caballo sujetandolo por los arreos, era bastante alto, mucho más que la mayoría de los guardias que estaban allí apostados. Su gran tamaño, unido a la constitución robusta del hombre, hacían que los guardias temblaran de miedo nada más verle.
- Nombre, edad, procedencia y motivos de vuestra presencia en Asheim.- dijo el que debía ser el capitán de la guardia, aunque parecía seguro de si mismo, el capitán se estaba muriendo de miedo, aunque sus hombres tenían armaduras de placas, armas de fiero acero y eran soldados profesionales.
- Olaf Blackdawn, veintinueve años, originario de Ultramar y el motivo de mi visita es unirme como capitán mercenario a las ordenes del gran señor Vandire, es más- dijo mientras sacaba una carta de una bolsa que estaba colgada de la silla de su caballo- he sido llamado por el señor Vandire.
El capitán improbó que la carta contenía el sello real, sabia que debía conducir a aquel hombre hasta el palacio así que elegio a sus diez mejores soldados,de entre los veinte que vigilaban la entrada a la ciudad, y acompaño a Olaf por las calles de la ciudad, Olaf observo como cada calle era un autentico estercolero donde los parias sociales se escondían de los guardias y la crueldad de su nuevo benefactor, los hombres y mujeres que allí se encontraban eran enclenques y débiles, pero algunos eran de enorme tamaño y gran constitución, Olaf ya tenia voluntarios para formar el ejercito mercenario.


Karandras observo el paso de la comitiva desde los tejados de las casas, diez soldados y un capitán, eso demostraba que aquel hombre encapuchado era alguien muy importante para Vandire, miro a Idranel, la joven aprendiz llevaba una ballesta a la espalda y una espada curva en el cinto, el traje negro le cubría todo el cuerpo, cabeza y rostro incluidos, la invisibilidad era algo indispensable en su trabajo. Le hizo una seña para que le siguiera, Karandras decidió que era bueno emboscarlos antes de que llegaran al puente y cruzaran al otro lado del rio. Corrieron por los tejados, saltando y escalando paradas hasta que llegaron al lugar de la emboscada, se habían adelantado a la comitiva para poder buscar posiciones ventajosas. Idranel se coloco en lo alto de una casa con la ballesta en las manos, estaba nerviosa, era su primera misión desde que Karandras le había reclutado y no pensaba defraudar a su maestro, espero a que su maestro encontrara una posición en la calle, el plan era simple; ella, desde los tejados, dispararía con la ballesta a los guardias, mientras Karandras, usando bombas de humo, aprovecharía para acercarse y atacar a corta distancia a los soldados enemigos. Por fin la presa apareció, Idranel apunto con la ballesta y espero el momento para disparar, justo cuando hubieron pasado la posición de su maestro, descargo un primer virote en la cabeza de uno de los soldados, la primera bomba de humo exploto a los pies del capitán y la cortina permitio a Karandras atacar a los soldados, el capitán oyó los gritos de sus hombres a traves del humo y sintió como el miedo carcomía su cuerpo. El humo se disperso y solo tres soldados seguían vivos, incluyendo al mismo Olaf, el cual se armo con su espada y ordeno a los hombres restantes reagruparse al su alrededor, cosa que enfado enormemente al capitán, pues su autoridad se había visto cuestionada por aquel hombre, de repente sintió una punzada en el costado y todo a su alrededor sen empezó a volver oscuro, miro hacia sus pies y vio como un virote se había clavado en su carne y la sangre manaba por la herida. Karandras observo como el cuerpo del capitán caía al suelo adoquinado, salio de su escondite con la espada en la mano, observo durante un instante a los enemigos que aun quedaban en pie y cargo contra ellos sujetando la espada con ambas manos. Uno de los hombres rompió la formación y echo a correr para hacerle frente, cayó al suelo con una flecha calvada en el cuello, los otros dos vieron caer a su compañero y se lanzaron contra Karandras, Olaf fue el primero en descargar un golpe de su espada pero fue bloqueada por la falcata de su asaltante, el cual destripo de un tajo ascendente.
En ese momento Karandras quedo de espaldas a Olaf, quien no desaprovecho el momento y golpeo la cabeza de su rival con el pomo de la espada, provocando que cayera al suelo, Olaf alzo la espada para rematar a su enemigo, Idanel llevo la mano al carcaj para recargar, pero se había quedado sin virotes, ya había perdido la esperanza de salvar a su maestro cuando vio a Olaf tendido en el suelo con la nariz sangrando, un hombre, cubierto por una capa negra que llevaba bordada una cruz blanca, estaba levantando a Karandras del suelo y llevándolo hasta un callejón donde no les vieran.
Idranel se reunió con ellos, su maestro tenia una pequeña herida en la nuca, provocada por el golpe con el pomo de la espada, pero estaba bien, el otro hombre se había quitado la capucha y estaba hablando con el herido, Idranel observo a un hombre guapo, alto y de ojos claros, y bastante parecido a su maestro.
- Cuanto tiempo sin verte- dijo Karandras- Nebur.



miércoles, 22 de febrero de 2012

En busca de aliados

Idranel corría como una histérica por las calles de Asheim, la capital de imperio de Vandire, había robado mucho dinero a una patrulla de soldados y ahora estos la perseguían con las armas en mano. Torció por una calle hala derecha y se choco de golpe con un hombre enorme, este llevaba una capucha calada y estaba fumando de pipa, la cual se cayó al suelo debido al impacto, portaba un peto de cuero de color marrón, debajo del mismo, una camisa blanca se ceñía a su cuerpo, llevaba una espada colgada del cinto, metida dentro de una vaina echa con escamas de salamandra.
Idranel cayó al suelo y se quedo mirando a aquel hombre, en ese momento comenzo a escuchar las voces de los soldados que se acercaban, aunque se levantara y siguiera corriendo, la alcanzarian en nada, instintivamente se puso detrás de aquel hombre intentando apelar a su compasión.
-¡ Hay esta!¡ Maldita ladrona te voy a cortar las manos!- dijo el primer soldado que llego, por el aspecto y por lo que parecían ser insignias, debía tratarse del sargento de la patrulla. Había aproximada mente unos cuatro hombres, sargento incluido, mas que soldados parecían vagabundos con armas. El hombre se quedo mirándoles con curiosidad.- ¡ Tu sal del medio!¡ Imbécil!.
- Deberías tratar con mas respeto a la gente que no conoces- respondió el desconocido, el cual mantenía su cuerpo oculto por una capa- no sea que te encuentres con alguien que te de unas clases de educción.
-¿¡Tu de donde demonios sales, maldito bastardo!?- respondió el hombre al tiempo que desenvainaba la espalda y apuntaba a aquel hombre con ella. El encapuchado observo con tranquilidad a aquel hombre, durante un segundo miro directamente a sus ojos, el encapuchado los tenia azul verdosos y el hombre los tenia marrones. En ese momento el sargento cayó al suelo vomitando sangre y suplicando que se detuviera, los otros soldados estaban asustadisimos, algunos habían dejado caer sus armas y otros habían palidecido ante la visión de su superior vomitando sangre. El sargento acabo desplomándose en su propio vomito y muriendo desangrado, los soldados se quedaron mirando al encapuchado y este les dirijo una mirada.
-¡Buh!
Los soldados echaron a correr llenos de miedo, el encapuchado sonrió y se giro hacia la pequeña ladrona, era bastante mas baja que el y tenia el pelo rizo castaño, con tirabuzones, sus ojos eran de un color marrón muy claro, casi dorado. Idranel tenia miedo, acababa de ver como ese hombre mataba sin tocar, no se sentía segura cerca de el, permanecida tirada en el suelo, el hombre se agacho y se quedo mirando a la ladrona.
-¿Cual es tu nombre muchacha?
- Idranel....Kelmon- respondió asustada.
-¿ Porque huías de los guardias?
- Les robe algo de dinero- Idranel se dio cuenta de que era incapaz de mentirle a aquel hombre- mis padres murieron hace unas semanas y yo no tengo trabajo, ni otra familia ni nada,... necesito sobrevivir.
El hombre se quedo mirando a aquella muchacha, sabia a lo que se refería y no estaba dispuesto a dejar que otra persona pasara por lo que paso el, miro al pie de la joven y se dio cuenta de que tenia el tobillo torcido, no podría andar y, aunque la bolsa tenia bastante dinero, no le llegaría para sobrevivir.
- Creo poder ayudarte- dijo el hombre- pero para eso deberás renunciar a todo lo que has vivido hasta ahora, tu vida, tus recuerdos, todo cambiara si aceptas mi oferta.
- Tengo nada, ni a nadie, ni me gusta como vivo y quiero cambiar- la muchacha empezó a llorar- quiero...quiero.. dejar todo atrás, quiero vivir mi propia vida... acepto tu oferta, sea cual sea.
- Bienvenida a mi hermandad pequeña- dijo el hombre- mi nombre es Karandras y voy a ser tu mentor y tu superior hasta que pases de novicia, pero, por ahora, vamos a curar ese pie.



viernes, 10 de febrero de 2012

La misión

La armadura le molestaba, era más pesada que el resto de armaduras que habia llevado a lo largo de su vida, era de oro, el peto tenia gravadas aguilas al vuelo en perfecta sincronizacion, los espaldares tenian forma de halcones, el casco cubria toda la cabeza y tenia una pantalla metalica que le protegia la cara, era la armadura que la guardia de honor del rey debia llevar en todo momento, excediendo cuando vivian en tiempos de paz y cuando dormian, ya habian pasado dos dias desde que le entregaron la espada del paladin y la armadura de honor.La ceremonia se habia llevado a cabo delante de la forja del campamento, pues la tradicion decia que cada paladin que dirijiera la guardia seria enterrado con su arma y su armadura, por eso la espada y la armadura se forjan en una solemne ceremonia delante de toda la corte real, la espada se forja con un metal especial que se extrae de la misma sala del trono del palacio real.
Estaba en la tienda del rey, esta estaba decorada con multiples tapices que mezclaban formas y colores, habia una mesa enorme, sobre ella se encontraban unos rollos de papel, la mayoria estaban descoloridos y enrollados, uno de ellos estaba abierto y extendido sobre la superficie de madera, era un gran mapa, en el se mostraban los nueve continentes descubiertos, ademas, una pequeñas banderas azules marcaban los emplazamientos amigos y las posiciones de los ejercitos aliados, otras rojas marcaban los ejercitos enemigos.
- El mapa no es muy exacto- la voz del rey sono a espaldas de Nebur- aunque es el que esta en mejor estado.
- Majestad- saludo Nebur golpeandose el pecho con el puño- me habeis llamado.
- Asi es- confirmo el monarca, era cierto lo que decian de este hombre, su pelo negro era como el de un cuervo, sus ojos eran penetrantes y era un poco más alto que Nebur- nuestras tropas estan avanzando lentamente hacia la capital del imperio de Vandire, con su ejercito derrotado ha retirado a todas las guarniciones de las ciudades cercanas a la capital, esto a llevado a que los nobles leales al legitimo emperador se hayan revelado y reconquistado las ciudades. La segunda ciudad más importante, y la mas cerca al centro de poder del usurpador, responde ante...
- El Fabricador General- dijo Nebur- perdonad la interrupcion mi rey, pero necesito saber la verdad ¿Que quereis de mi?
- Conoci a tu padre y conozco tu mision, te voy a ayudar a completarla- dijo el rey- tu padre buscaba un objeto escondido unas catacumbas.
- Perdonarme mi señor, pero la mision de mi padre era acabar con Hydra- dijo Nebur- no buscar un objeto en unas catacumbas.
- Lose muchacho lose- dijo el rey con un tono de broma- el objeto es el Diario de un miembro de Hydra al que tu padre mato.
- Si lo mato, ¿Como no cogio el diario?
- Porque Hydra robo el cuerpo antes de que tu padre pudiera cojer el diario.
- Majestad ¿Porque conoceis la mision de mi padre?.
-Yo tambien pertenezco al Malleus.
El Malleus y Hydra, dos hermandades completamente distintas y a la vez tan iguales, ambas nacieron a la vez con miembros de las distintas familias de nobles que componen la nobleza en los nueve continentes, solo que Hydra buscaba el dominio total del mundo y Malleus luchaba por impedir que Hydra llegara a conseguir alguna de sus aspiraciones. El padre de Nebur fue uno de los Grandes Maestres del Malleus hasta que fue asesinado por miembros traidores del Malleus, pero la Orden habia logrado acabar con Ejierf usando a Saira, y fue la hoja de Nebur la que mato a Ogai, pero aun quedaba uno con vida.
- Ese diario contiene toda la informacion sobre Hydra, ademas de los nombres y los lugares donde se encuentran sus miembros, ese diario se encuentra en manos de Vandire.
- Se lo quitaremos.
- Eso pretendo, pero si atacamos con todos nuestros soldados, destrura el diario y perderemos toda la informacion.
- Creia que esta campaña era para devolver el trono al autentico emperador y liberar ese reino de las garras de Vandire, no ir a la busqueda de un diario- respondio Nebur algo enfadado.
- Te adelantas a lo acontecimientos joven Nebur- replico el rey- es cierto que el motivo de la campaña es la libertad, pero ese diario es la clave para la libertad del mundo.
-¿Que debo hacer? Estoy a tus ordenes mi rey- se arrodillo delante del monarca y puso la mano en el pecho a modo de saludo. 
El rey se conmovio ante tal muestra de devocion por la libertad y la vida humana, estuvo a un paso de ponerle las manos en la cabeza y enviarlo a su casa para que viviera su vida con la mujer que mas amara, como le pidio en su dia su padre, pero sabia que, aunque lo hiciera, el muchacho nunca se marcharia. Alzo la vista y dijo.
- Vas a recuperar ese diario.





jueves, 26 de enero de 2012

El recuerdo

Nebur abrió los ojos, estaba tirado en el suelo de una tienda, tenia el pecho vendado y parte de los brazos. Se incorporo con dificultad y intento recordar las ultimas horas, recordó los últimos meses con el ejercito, se había unido después de matar a Ahriman, hacia ya tres meses, para poder escapar de la justicia. Durante la batalla, los guerreros de armadura oscura habían sido capaces de llegar hasta su formacion y enfrentarse a los espaderos de Nebur, el mismo había logrado matar ha tres de aquellas bestias, pero fue el que las lideraba el que casi lo mata, la espada de Nebur mordía y desgarraba la carne del líder, pero este no era un ser humano y los golpes eran como caricias en su piel, causaban más placer que dolor, la bestia en cambio golpeaba con furia y rabia y sus golpes acabaron por destrozar el peto de Nebur y causar grandes heridas. Nebur no se rindió y le clavo la espada en la entrepierna, al ver que eso hacia que el enemigo se detuviera, clavo aun mas hondo la espada, atravesando intestinos hasta acabar saliendo por la boca del guerrero. Leynad mato a otros dos y alzo el estandarte para darle la señal a los arcabuceros para que volvieran a disparar, los tiros rasgaron el aire e impactaron en la elite de los guerreros. Fue entonces cuando la caballería cargo y arraso al ejercito enemigo,lo ultimo que Nebur vio, antes de desplomarse y perder el sentido.
Llevo las manos a la cabeza y se la sujeto como si le fuera a explotar, en cierta medida pensó que así iva a ser, sentía un grandisimo dolor de cabeza y estaba bastante mareado, la oscuridad de la habitación hacia que el dolor de cabeza fuera algo más llevadero, aunque igual de doloroso. En ese momento Leynad y PricePrice, que llevaba un rollo de papel en las manos, se sentó en un enorme cojín mientras que Leynad se sentó en una silla de madera, los ejercitos entraron en la tienda, abriendo un rayo de luz en la estancia al descorrer la cortina, llevaban puesto ropa cómoda, una camisa blanca cada uno y unos pantalones de algodón, no podían permitirse llevar grandes sillones así que viajaban con los objetos mas ligeros que tuvieran, a excepción de las armas y armaduras.
- El sargento de grandes espaderos- empezó a leer Price- Nebur Zeuqzav, natural de Ulthuan, por sus acciones en el campo de batalla, por acabar con el comandante de los Silenciosos, mantener la formacion y defender el honor del ejercito del gran rey Sebastian Thor y por la magnánima gracia del mismo, ha sido elegido para formar parte de la escolta personal del rey, junto con los miembros restantes de su escuadrón.
- Creía que el rey tenia ya una escolta personal- dijo Nebur.
- Me temo que fueron arrasados durante la batalla, de no haber mantenido vuestra posición el rey estaría muerto.
- Pero mantuvimos la formacion y ahora el rey nos pide que seamos su escolta personal.¿ Tu sabes cuanto oro y honor supone eso?- dijo Leynad.
- Me preocupa mas cuantos hombres han sobrevivido a la batalla- replico Nebur.
- Unos quince contándote a Leynad y a ti- respondió Price, el veterano sargento tenia ya unas pocas canas en el pelo y en la barba, dándole un aspecto venerable- Nunca pensé que superarías a tu padre.
-¿A que te refieres?
- Tu padre consiguió ese puesto cuando tenia dos años mas que tu. Es más yo servía a tu padre con tu padre cuando lo ascendieron y exigió que yo me uniera a la guardia de honor del rey.
-¿Y eso fue antes o despues de conocer a mi madre?- pregunto Nebur.
- Soy viejo pero no tanto- contesto Price.
Nebur dejo escapar una pequeña risilla, cada vez le costaba mas encontrar algo sobre la relación de sus padres, solo tenia un vago recuerdo de como eran. Sabia que su padre había luchado con las tropas de Sebastian Thor, pero no sabia que hubiese sido parte de su guardia de honor, en ese momento recordó algo.
- ¿Como esta Istra?
- Bien, estará en la Ciudad de la Luz en estos momentos con Alicia- dijo el Veterano sargento.
- Me alegro de que estén bien- dijo Nebur, la Ciudad de la Luz era la única ciudad en la que la paz se mantenía siempre, se encontraba en el centro del continente y su extensión era mucho mayor a dos millones de pies, sus torres se podían ver a kilómetros y su imponentes murallas hacían pequeño al mas grande de los reyes, Nebur la visitara con su padre en varias ocasiones.
En ese momento entro un hombre en la tienda, llevaba un tabardo en cuadros rojos en el lado derecho y amarillos en el izquierdo, su rostro era joven y mostraba años de lucha y practica, su melena castaña relucía con el sol, no había duda, era el palafrenero de Thor.
- Nebur, el rey os espera a ti y a tus hombres para la ceremonia de nombramiento.
Dicho el mensaje el palafrenero salio de la tienda y se dirigió a junto del rey, lo encontró acariciando a su perro y le informo de que el mensaje había sido entregado, el rey miro hacia la tienda de Nebur y le dijo a su perro:
- Que recuerdos

martes, 10 de enero de 2012

Lo más oscuro

El enemigo llego por fin a las primeras lineas del ejercito enemigo, la distancia era la idonea, cada vez más cerca. Los tambores empezaron a sonar en el ejercito de Thor, Nebur midio la distancia, veinte pasos, redoble de tambores, el sonido fue la señal. La contracarga causa grandisimas bajas en ambos ejercitos, Nebur abrio en dos la cabeza de un soldado enemigo antes de bolquear con su mandoble un tajo que tenia como objetivo rajarle el estomago, él desgraciado que intento rajarlo perdio la mano cuando Leynad le ataco, el hombre apenas tuvo tiempo de lamentarse, uno de los lanceros que cubrian su flanco lo ensarto desde el estomago hasta la espalda. Nebur no se detuvo a contemplar su obra, siguio haciendo arcos con su mandoble, destripando a todo enemigo que se le acercaba. Nebur se empapo completamene de sangre cuando descargo un tajazo en el cuello de un soldado, arranco la hoja del cuello del enemigo con un brutal crujido y se tomo un momento para observar el campo de batalla, solo tres de sus hombres habian muerto y los lanceros contenian con facilidad a los enemigos mientras los albarderos causaban estragos entre las formaciones de enemigos. La batalla se inclinaba de su lado, saco su pistola de la funda y apunto hacia la siguiente oleada de enemigos, puso en su punto de mira a un hombre enorme ,que parecia un capitan, apreto el gatillo y noto el movimiento de los engranajes dentro de la pistola, el rugido de la polvora al explotar se perdio en el ruido de la batalla. Nebur sabia que la caballeria aun debia cargar asi que procuro no malgastar sus energias, de repente el rugido de un cuerno de batalla sono por detras del ejercito enemigo, no se trataba de la caballeria, era algo aun más temible.
Gore Vandire no solo era conocido por llevar a cabo un reinado de terror sobre un pueblo libre, sino por como mantenia ese sanguinario y terrorifico control sobre la poblacion, en sus laboratorios secretos prácticaba con pociones para conseguir sacar lo más oscuro de las personas por medio de la alquimia, logro crear una serie de monstruor conocidos por los Silenciosos, por su mania de mantener un silencio incomodo, salvo en el campo de batalla, donde se convertian en bestias asesinas que no tenian la más minima piedad.
Cuando no estan en el campo de batalla se convierten en los segundos guardianes de Vandire, vigilan su palacio como si fuera un hijo, solo las Hermanas de Sangre estan por encima de ellos y pueden darles ordenes. Nebur vio como avanzaban en formacion cerrada, pudo ver sus armaduras casi negras, llenas de pinchos, cadenas, alguna que otra cresta y unas pequeñas y muy desgastadas capas, sabia que eran enemigos muy dificiles de derrotar en combate cuerpo a cuerpo, por eso hizo una seña al comandante de los arcabuceros, arqueros y ballesteros para que concentraran el fuego sobre los Silenciosos, para conseguir debilitar a los enemigos antes de que llegaran a donde se encontraban. Los disparos rasgaron el aire e impactaron contra los guerreros enemigos, le siguieron una gran avalancha de flechas y virotes, ningun ser humano podria ser capaz de resistir semejante sarta de impactos, pero estos guerreros no eran humanos y ninguno de ellos murio ni mostraron simbolos de dolor, simplimente siguienron avanzando en inexsorable silencio, Nebur se ajusto el caso y se reunio con sus hombres, el enemigo esta ha cien pies aun pero no queria separarse de sus hombres cuando el enemigo estuviera lo suficientemente cerca como para cargar. 
Mecanicamente empezo a cantar la Letania de Combate:

`` ¿Donde estais?¿Que esperais?, soy solo un hombre, solo estoy, nadie más. Solamente un hombre, dispuesto a combatir y aunque mi vida hoy yo pierda mi alma nunca morira´´
Sin que se diera cuenta todos sus hombres empezaron a cantarla.

domingo, 1 de enero de 2012

Victoria o Muerte

Nebur se ajusto el casco, dirigió su mirada al horizonte, amanecía, sentía el mal invadiendo su cuerpo. Se había formado un banco de niebla enorme, los exploradores eran incapaces de ver al enemigo y así era imposible saber si el enemigo estaba cerca o lejos, por eso Nebur hizo formar a su escuadrón y les ordeno que estuvieran preparados para cualquier ataque. Nebur agudizo la vista, la niebla era demasiado espesa, incluso para él, entonces el astro rey lanzo uno de sus rayos hacia el campo de batallas, Nebur distinguió, gracias a los reflejos provocados por los rayos del sol, soldados y acero.
Pronto todo el ejercito de Thor pudo ver perfectamente al ejercito enemigo, uno de los soldados mas jóvenes de Nebur temblaba de miedo, en su rostro se podía leer lo que iba ha hacer, Nebur se acerco a él.
- No intentes huir, no muestres temor, tusangre vidas darás con valor- empezó a decirle Nebur- viniste hasta aquí para luchar, puedes sentir que tu pueblo volverá a ser libertad.
Nebur se dio la vuelta y se dirigió hacia Leynad, este se estaba colocando en el cinturón dos espadas, por si acaso el enemigo era capaz de llegar hasta él, Nebur le miro a los ojos y, mirando al ejercito enemigo, grito.
- !Portaestandarte Leynad, alza bien el estandarte, que el enemigo tenga  claro quien viene a destruirlos¡
Su hombres estallaron en una ovación tan grande que hizo que los caballos se pusieran nerviosos y que algunos se encabritaran.El escuadrón avanzo con el grueso del ejercito hasta la mitad del campo de batalla, estaban flanqueados por los lanceros de Nordland y los alabarderos de Talaberd, se suponía que eso debería bastar para contener a los soldados enemigos hasta que los caballeros pudieran realizar la carga contra las filas enemigas. Los arqueros, ballesteros y arcabuceros se posicionaron en la retaguardia, en un pequeño montículo que les proporcionaba una posición de tiro muy buena. Nebur sabia que la lucha seria encarnizada, no se enfrentaban a un ejercito de moribundos granjeros, sino a soldados con un entrenamiento medianamente selecto y profesional, se aferro a la empuñadura de su espada y clavo la vista en el ejercito enemigo, podía distinguir las armaduras de los enemigos, podía ver las filigranas que recorrían los petos de algunos de los soldados y podía ver los estandartes, la mayoría manchados de sangre, alzarse por encima de las cabezas cual torres que se alzan en las ciudades, cada cual era más pintoresco que el anterior. En un  suspiro, el ejercito enemigo echo a correr hacia ellos, Nebur alzo su espada para indicar a sus hombres que se prepararan para recibir la carga del adversario. Se escucharon los primeros disparos de los arcabucerostañir de los arcos y ballestas, las primeras lineas del enemigo fueron mermadas con la primera oleada de disparos, pero no fue suficiente para detener el avance y el ejercito enemigo llego a las primeras trincheras, en ellas apenas había soldados, en ese momento, el rugir de los cañones se impuso a todo sonido en el campo de batalla.
Nebur vio salir volando pedazos de tierra y soldados, aun así el ejercito no se detuvo, y llegaron a las primeras lineas, asió su espada con ambas manos y asentó bien los pies en la tierra, sabia que el primer impacto era crucial, también sabia que la batalla había comenzado para el y para sus hombres y solo había dos opciones, victoria o muerte.