miércoles, 22 de febrero de 2012

En busca de aliados

Idranel corría como una histérica por las calles de Asheim, la capital de imperio de Vandire, había robado mucho dinero a una patrulla de soldados y ahora estos la perseguían con las armas en mano. Torció por una calle hala derecha y se choco de golpe con un hombre enorme, este llevaba una capucha calada y estaba fumando de pipa, la cual se cayó al suelo debido al impacto, portaba un peto de cuero de color marrón, debajo del mismo, una camisa blanca se ceñía a su cuerpo, llevaba una espada colgada del cinto, metida dentro de una vaina echa con escamas de salamandra.
Idranel cayó al suelo y se quedo mirando a aquel hombre, en ese momento comenzo a escuchar las voces de los soldados que se acercaban, aunque se levantara y siguiera corriendo, la alcanzarian en nada, instintivamente se puso detrás de aquel hombre intentando apelar a su compasión.
-¡ Hay esta!¡ Maldita ladrona te voy a cortar las manos!- dijo el primer soldado que llego, por el aspecto y por lo que parecían ser insignias, debía tratarse del sargento de la patrulla. Había aproximada mente unos cuatro hombres, sargento incluido, mas que soldados parecían vagabundos con armas. El hombre se quedo mirándoles con curiosidad.- ¡ Tu sal del medio!¡ Imbécil!.
- Deberías tratar con mas respeto a la gente que no conoces- respondió el desconocido, el cual mantenía su cuerpo oculto por una capa- no sea que te encuentres con alguien que te de unas clases de educción.
-¿¡Tu de donde demonios sales, maldito bastardo!?- respondió el hombre al tiempo que desenvainaba la espalda y apuntaba a aquel hombre con ella. El encapuchado observo con tranquilidad a aquel hombre, durante un segundo miro directamente a sus ojos, el encapuchado los tenia azul verdosos y el hombre los tenia marrones. En ese momento el sargento cayó al suelo vomitando sangre y suplicando que se detuviera, los otros soldados estaban asustadisimos, algunos habían dejado caer sus armas y otros habían palidecido ante la visión de su superior vomitando sangre. El sargento acabo desplomándose en su propio vomito y muriendo desangrado, los soldados se quedaron mirando al encapuchado y este les dirijo una mirada.
-¡Buh!
Los soldados echaron a correr llenos de miedo, el encapuchado sonrió y se giro hacia la pequeña ladrona, era bastante mas baja que el y tenia el pelo rizo castaño, con tirabuzones, sus ojos eran de un color marrón muy claro, casi dorado. Idranel tenia miedo, acababa de ver como ese hombre mataba sin tocar, no se sentía segura cerca de el, permanecida tirada en el suelo, el hombre se agacho y se quedo mirando a la ladrona.
-¿Cual es tu nombre muchacha?
- Idranel....Kelmon- respondió asustada.
-¿ Porque huías de los guardias?
- Les robe algo de dinero- Idranel se dio cuenta de que era incapaz de mentirle a aquel hombre- mis padres murieron hace unas semanas y yo no tengo trabajo, ni otra familia ni nada,... necesito sobrevivir.
El hombre se quedo mirando a aquella muchacha, sabia a lo que se refería y no estaba dispuesto a dejar que otra persona pasara por lo que paso el, miro al pie de la joven y se dio cuenta de que tenia el tobillo torcido, no podría andar y, aunque la bolsa tenia bastante dinero, no le llegaría para sobrevivir.
- Creo poder ayudarte- dijo el hombre- pero para eso deberás renunciar a todo lo que has vivido hasta ahora, tu vida, tus recuerdos, todo cambiara si aceptas mi oferta.
- Tengo nada, ni a nadie, ni me gusta como vivo y quiero cambiar- la muchacha empezó a llorar- quiero...quiero.. dejar todo atrás, quiero vivir mi propia vida... acepto tu oferta, sea cual sea.
- Bienvenida a mi hermandad pequeña- dijo el hombre- mi nombre es Karandras y voy a ser tu mentor y tu superior hasta que pases de novicia, pero, por ahora, vamos a curar ese pie.



No hay comentarios:

Publicar un comentario