miércoles, 9 de noviembre de 2011

El cazador

Ogai Zerep recorrio las calles de los barrios bajos de la Ciudad-Fortaleza, sabia que si no permanecia alli le encontrarian y acabarian con el, aun lo perseguian por colaborar con Ejierf, que estaba castigada con la pena capital, toturas durantes horas para acabar confesando y que le cortaran la cabeza.
Se detuvo cerca de la pocilga que tenia por casa, Saria jamas enviaria a sus soldados a una zona tan delicada, aunque sabia que esa noche, un asesino iva a ir a por el, por eso habia preparado una sutil emboscada.
Rodeado de cuatro hombres, armados con ballestas, esperarian la aparicion del asesino en plena calle y lo masacrarian. No paso mucho tiempo cuando un bulto negro se dejo caer y volaron las primras salvas de flechas, cuadno se acercaron al cuerpo vieron que se trataba de el cadaver del jefe de la escolta de Ogai, de repente una pantalla de humo aparecio alrededor de ellos.
Ogai desenvaino su espada, y trato de apuntar a traves del humo, pero solo veia una sombra muy rápida movienose entre el humo. Oyo una voz que venia desde su espalda, intento girar para golpear pero su cuerpo se habia paralizado.
-Pobre torpe confiado, creiste tenerlo todo bajo control, pensaste qu el triunfo era tuyo,¡Gran error!- Ogai noto como su pecho era atravesado por el frio acero de una espada- No soy la presa, yo soy... el Cazador- le susurro al odio, mientras con un movimiento veloz sacaba el arma por la espalda. Cuando el humo se desvanecio, los escoltas miraban atonitos el cadaver de su jefe.
Uno de ellos miro arriba y pudo ver al asaltante, se quedo paralizado al encontrar una intensa mirada de unos ojos azul cielo.

-¿ Me vas a contar el motivo algun dia?- dijo Saira, muerto de frio por las bajas temperaturas que hacian en lo alto de la torre- Nebur, ya va siendo hora de que me lo digas ¿No crees?.

Nebur, más conocido por El Cazador, dio una calada a su pipa de maíz. Le dirijio una mirada a Saira y dijo:
-Poco importa la razón, donde manda el corazón no pudo retroceder y olvidar- dijo y dio otra calada de su pipa expulso el aire y echo un cirulo de humo, el circulo parecio detenerse alrededor de la luna. Nebur dirigio la vista ha la luna, sabia cual era su próximo objetivo.

martes, 8 de noviembre de 2011

En la celda

Apenas se respiraba en aquel pequeño habitaculo donde, desde hacia ya tres meses, permanecia encerrado Ogeid Zeuqzav, encerrado a traicion por los que un dia fueron sus amigos.
Ogeid recordaba como sucedio todo, reocrdaba estar en la planta alta de su mansion con su mujer, recordaba como sus hombres hicieron una barricada y se arrejuntaron a su alrededor para protegerlos, recordaba como lucho contra imnumeralbes enemigos y recordaba como mucho dolor como el cuerpo de us mujer caia roto al suelo con una expresion de dolor.
Ella era alta y hermosa, su pelo ondeaba al viento como una bandera perfectamente cosida por las manos de los angeles, lo mejor de ella eran sus ojos, eran azules como el mar en el que el se crio, crecio, lucho y vivio.
Su nombre Aerdna.
Solo el ruido del cerrojo le saco de su ensoñamiento, levanto la cabeza y le lanzo una mirada de perdon al hombre que entro alli, Saria,el hombre que mato al asesino de su mujer Ejierf, un peon en una partida amañada y hacia el papel de conduir al que era su amigo; hacia el cadalso.
Ogeid recorrio el pasillo que l conducia al lugar de su muerte, cuando salio, miro al carcelero, supo que su tiempo ya habia pasado, vio a los hobre que le fusilarian, busco entre ellos al que mandaba el peloton. y le dijo:
- Dejame contenplar en sol, sera la ultima vez que sienta su calor, matadme mirando hacia el mar.
Ogeid miraba hacia el mar caudno los hombres cargaron sus armas, miraba al mar mientras le apuntaban, miraba al mar cuando escucho armas disparar y no vio mar, solo la veia a ella, solo esos ojos, y auqnue las heridas le causaban un dolor enorme, el no sufria, moria feliz, porque sabia que auqnue muriera ya nunca mas volveria a sufrir su ausencia.