- Vamos- dijo Karandras- los guardias llegaran aquí en nada.
- ¿ Podéis andar maestro?- dijo Idranel, que esta curando rápidamente la herida de su maestro con un pedazo de tela que había arrancado de su capa.
- Si, el golpe a sido en la cabeza, no en la pierna- contesto con algo de humor Karandras- Nebur ven con nosotros, iremos por las alcantarillas para evitar encontrarnos con otros guardias.
- ¿Pero que hacemos con el?- respondió Nebur señalando al cuerpo tendido en la calle de Olaf- si lo dejamos aquí seguirá siendo importante para Vandire y el ataque habrá sido en vano.
- No... dejarlo, a sido derrotado por dos atacantes, a Vandire no le interesara nadie tan débil y ordenara que lo expulsen o que lo maten.Vamos levanta esa tapa- le dijo a Idranel, que había acabado de curar la herida de su maestro,y, con la ayuda de Nebur, se levanto del suelo y se movió en dirección a la alcantarilla. Primero Karandras, luego Idranel y por ultimo Nebur.
Las alcantarillas tenían miles de años, habían estado allí desde la fundación de la ciudad por un grupo de colonos humanos conocidos por los Praestes, y su aspecto no había cambiado ni un ápice. Sucias, ruinosas, llenas de excrementos e infestada de ratas gigantes que hacían sus nidos en las zonas más húmedas de aquél apestoso laberinto, al que estas bestias llamaban hogar y, en cierto modo, era precisamente esto, la suciedad, ratas y mal estado, por lo que eran tan valiosas para los miembros del Maellus, nadie en su sano juicio entraría en un lugar tan horrible a l par que peligroso, lo cual las convertían en un terreno ventajoso para aquellos que necesitaban moverse con velocidad o ocultos de algún perseguidor.
Nebur ayudaba a Karandras a avanzar por las estrechas zonas que estaban por encima de las aguas residuales de los humildes habitantes de Asheim, Idranel abría el paso, llevaba una antorcha en la mano y con ella iluminaba el camino, además de apartar a las ratas que se trataban de acercar al grupo.
-¿ Qué haces aquí, hermano?- pregunto Karandras a Nebur-¿ No estabas sirviendo a Sebastian Thor?
- Sigo a su servicio, es más mi querido maestro, en este momento estoy en una misión encomendada por su majestad.
- ¿ Misión, tu? Que mal tiene que estar de hombres el pobre Sebastian- dijo Karandras mientras sonreía, Nebur no pudo evitar que una risa floja se le escapara.
- Si, pensó que encargársela a alguien con tu edad seria malgastar... ¿Cuanto?¿ Milenios de años o eones?- respondió Nebur.
- Jovencito no abuses de un anciano herido.¿ Cual es esa misión?
- Encontrar un objeto, un diario de un miembro de Hydra.
- Ullanor- dijo Karandras- conozco ese diario, intentamos recuperarlo en una ocasión, pero coincidió que Vandire también descubrió su localizacion y envió a sus Silenciosos y Hermanas de Sangre a recuperar el diario, perdimos a tres hombres y perdimos el diario, ahora esta en manos de Vandire.
-¿ Porque Vandire no destruye ese maldito diario?
- Por que contiene aquello que la Hydra lleva buscando desde su mil veces maldita creación, lo que permitirá que esos bastardos conquisten todo el mundo sin que nadie pueda impedirlo.
- Lo que dices es terrible, pero dime,¿ Que es lo que permitirá que lo consigan?
- Los rituales y la localizacion de los Incubos.
- Maldición- dijo Nebur entre dientes.
- Maestro ya hemos llegado- les interrumpió Idranel, que se había detenido delante de una puerta de madera.
- Entremos.