miércoles, 7 de marzo de 2012

El entrenamiento

Un hombre encapuchado entro por la puerta de la ciudad, iba a pie, conducía a su caballo sujetandolo por los arreos, era bastante alto, mucho más que la mayoría de los guardias que estaban allí apostados. Su gran tamaño, unido a la constitución robusta del hombre, hacían que los guardias temblaran de miedo nada más verle.
- Nombre, edad, procedencia y motivos de vuestra presencia en Asheim.- dijo el que debía ser el capitán de la guardia, aunque parecía seguro de si mismo, el capitán se estaba muriendo de miedo, aunque sus hombres tenían armaduras de placas, armas de fiero acero y eran soldados profesionales.
- Olaf Blackdawn, veintinueve años, originario de Ultramar y el motivo de mi visita es unirme como capitán mercenario a las ordenes del gran señor Vandire, es más- dijo mientras sacaba una carta de una bolsa que estaba colgada de la silla de su caballo- he sido llamado por el señor Vandire.
El capitán improbó que la carta contenía el sello real, sabia que debía conducir a aquel hombre hasta el palacio así que elegio a sus diez mejores soldados,de entre los veinte que vigilaban la entrada a la ciudad, y acompaño a Olaf por las calles de la ciudad, Olaf observo como cada calle era un autentico estercolero donde los parias sociales se escondían de los guardias y la crueldad de su nuevo benefactor, los hombres y mujeres que allí se encontraban eran enclenques y débiles, pero algunos eran de enorme tamaño y gran constitución, Olaf ya tenia voluntarios para formar el ejercito mercenario.


Karandras observo el paso de la comitiva desde los tejados de las casas, diez soldados y un capitán, eso demostraba que aquel hombre encapuchado era alguien muy importante para Vandire, miro a Idranel, la joven aprendiz llevaba una ballesta a la espalda y una espada curva en el cinto, el traje negro le cubría todo el cuerpo, cabeza y rostro incluidos, la invisibilidad era algo indispensable en su trabajo. Le hizo una seña para que le siguiera, Karandras decidió que era bueno emboscarlos antes de que llegaran al puente y cruzaran al otro lado del rio. Corrieron por los tejados, saltando y escalando paradas hasta que llegaron al lugar de la emboscada, se habían adelantado a la comitiva para poder buscar posiciones ventajosas. Idranel se coloco en lo alto de una casa con la ballesta en las manos, estaba nerviosa, era su primera misión desde que Karandras le había reclutado y no pensaba defraudar a su maestro, espero a que su maestro encontrara una posición en la calle, el plan era simple; ella, desde los tejados, dispararía con la ballesta a los guardias, mientras Karandras, usando bombas de humo, aprovecharía para acercarse y atacar a corta distancia a los soldados enemigos. Por fin la presa apareció, Idranel apunto con la ballesta y espero el momento para disparar, justo cuando hubieron pasado la posición de su maestro, descargo un primer virote en la cabeza de uno de los soldados, la primera bomba de humo exploto a los pies del capitán y la cortina permitio a Karandras atacar a los soldados, el capitán oyó los gritos de sus hombres a traves del humo y sintió como el miedo carcomía su cuerpo. El humo se disperso y solo tres soldados seguían vivos, incluyendo al mismo Olaf, el cual se armo con su espada y ordeno a los hombres restantes reagruparse al su alrededor, cosa que enfado enormemente al capitán, pues su autoridad se había visto cuestionada por aquel hombre, de repente sintió una punzada en el costado y todo a su alrededor sen empezó a volver oscuro, miro hacia sus pies y vio como un virote se había clavado en su carne y la sangre manaba por la herida. Karandras observo como el cuerpo del capitán caía al suelo adoquinado, salio de su escondite con la espada en la mano, observo durante un instante a los enemigos que aun quedaban en pie y cargo contra ellos sujetando la espada con ambas manos. Uno de los hombres rompió la formación y echo a correr para hacerle frente, cayó al suelo con una flecha calvada en el cuello, los otros dos vieron caer a su compañero y se lanzaron contra Karandras, Olaf fue el primero en descargar un golpe de su espada pero fue bloqueada por la falcata de su asaltante, el cual destripo de un tajo ascendente.
En ese momento Karandras quedo de espaldas a Olaf, quien no desaprovecho el momento y golpeo la cabeza de su rival con el pomo de la espada, provocando que cayera al suelo, Olaf alzo la espada para rematar a su enemigo, Idanel llevo la mano al carcaj para recargar, pero se había quedado sin virotes, ya había perdido la esperanza de salvar a su maestro cuando vio a Olaf tendido en el suelo con la nariz sangrando, un hombre, cubierto por una capa negra que llevaba bordada una cruz blanca, estaba levantando a Karandras del suelo y llevándolo hasta un callejón donde no les vieran.
Idranel se reunió con ellos, su maestro tenia una pequeña herida en la nuca, provocada por el golpe con el pomo de la espada, pero estaba bien, el otro hombre se había quitado la capucha y estaba hablando con el herido, Idranel observo a un hombre guapo, alto y de ojos claros, y bastante parecido a su maestro.
- Cuanto tiempo sin verte- dijo Karandras- Nebur.