Ahriman se lanzo contra Nebur blandiendo en alto su espada, Nebur alzo su arma por encima de la cabeza y bloqueo el golpe, con su mano libre asesto un puñetazo al estomago de su enemigo, Ahriman cayó al suelo de adoquine y sus hombres se lanzaron adelante con las armas listas para atacar. Nebur evito la lluvia de golpes, girando sobre sus pies y bloqueando con su espada. Cansado de combatir, Nebur metio la mano en una de sus bolsas y saco una bola pequeña y metálica, la arrojo al suelo y se rompió, de las brechas salio un humo denso y gris.Ahriman no fue capaz de ver a través del humo y, cuando este se disipo, a su alrededor el suelo se había convertido en sangre, sus hombres estaban muertos con heridas en el cuello y en el corazón, pero el también había sufrido una herida mortal y sabia lo que eso significaba.
-Lo siento mi señor, no he sido capaz de acabar con el.
-Ya lo he visto, eres un inútil Ahriman, no has sido capaz de matar al cachorro- respondio una voz desde las tinieblas. Ya no se encontraban en la calle si no en los dominios de Corazón Maldito.
-Cabe recordar que vos no matasteis al padre- replico Ahriman, que enseguida noto como el fuego mágico que le quemaba las venas por dentro. Los alaridos del guerrero hicieron que Corazón Maldito, gran demonio de Malal, dios de la traición, sonriera con una mezcla de diversión y excoriación.
-No intentes desafiar me, desperdicio de cloaca o eso sera lo ultimo que hagas en tu asquerosa existencia.
-Esta bien mi señor...... pero por favor....detener este dolor- suplico.
- No debería, pero no me sobran los cultistas precisamente.- dijo el demonio- Ahriman, ya es la segunda vez que fallas tu misión y eso no me gusta. Veamos como ha acabado el escenario de tu fracaso.
Ahriman recupero la visión y se dio cuenta de que estaba en la calle donde había caído luchando contra el Cazador, su señor se encontraba a su lado y estaba envuelto en un manto negro que le cubría todo el cuerpo, solo sus ojos rojos se podían ver en la sombra, su cuerpo material estaba tendido en el suelo, junto con el resto de sus hombres. Tenia un cuchillo clavado a la altura del corazón, y varios guardias registraban los cuerpos.
- Parece que ha sido una pelea callejera que ha acabado en la muerte de varios hombres, uno de ellos parece haber sido saqueado y despojado de todas sus pertenencias, es ese el que tiene el cuchillo en el corazón.
Ahriman comprobo furioso como Nebur le había robado hasta las botas, y hubiera robado su peto de hierro de no ser que este estaba unido al cuerpo de Ahriman, más bien, estaba fundido con la carne del guerrero, todas las piezas de su armadura eran una herencia familiar, ahora la caza se había vuelto algo personal.
-No te excites tan rápido, la armadura podemos volver ha forjarla de nuevo- dijo el demonio- solo eran pedazos de metal casi sin valor.
-¡Era una herencia de familia de más de mil batallas!
- Batallas que no sirven de nada- replico el demonio- esta corrupta por la traición, el deshonor, la muerte, la matanza de inocentes, los crímenes cometidos a lo largo de la existencia de esa armadura la han corrompido hasta tal punto que ya no es una armadura digna de preocupación por su perdida.
Ahriman estaba decidido a ahogar a su maestro, pero sabia que intentarlo era una locura además de un suicidio, apretó los dientes con rabia.
Mientras los dos demonios viajaban por el plano inmaterial, en el Valle del Ángel se libraba una batalla entre los ejercitos del rey Thor y los del tirano Vandire, su trabajo había llevado a Nebur a luchar del lado de Sebastian Thor, principalmente porque se enfrentaba a un tirano y su honor no le permitia dejar que una poblacion viviera esclavizada. Nebur llevaba varias semanas ejerciendo de sargento de un pequeño escuadron de Grandes Espaderos, soldados acostumbrados a luchar con mandobles y espadas a dos manos. Habia conseguido su puesto por recomendación del portaestandarte del escuadrón, amigo de la infancia y compañero de armas, y de uno de los sargentos veteranos de otro escuadrón, el portaestandarte, rubio de ojos azules, se llamaba Lyenad y el sargento, un gigante, que al principio podría ser algo desagradable pero conociéndolo mejor era una gran persona, de pelo negro y ojos azules, se llamaba Price.
Nebur fue colocado en el centro del grueso del ejercito, su misión era contener en la misma posición al enemigo para dar tiempo a la caballeria pesada a llevar a cabo una brutal carga contra el enemigo. Misión suicida, pero no para Nebur.
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