Apenas se respiraba en aquel pequeño habitaculo donde, desde hacia ya tres meses, permanecia encerrado Ogeid Zeuqzav, encerrado a traicion por los que un dia fueron sus amigos.
Ogeid recordaba como sucedio todo, reocrdaba estar en la planta alta de su mansion con su mujer, recordaba como sus hombres hicieron una barricada y se arrejuntaron a su alrededor para protegerlos, recordaba como lucho contra imnumeralbes enemigos y recordaba como mucho dolor como el cuerpo de us mujer caia roto al suelo con una expresion de dolor.
Ella era alta y hermosa, su pelo ondeaba al viento como una bandera perfectamente cosida por las manos de los angeles, lo mejor de ella eran sus ojos, eran azules como el mar en el que el se crio, crecio, lucho y vivio.
Su nombre Aerdna.
Solo el ruido del cerrojo le saco de su ensoñamiento, levanto la cabeza y le lanzo una mirada de perdon al hombre que entro alli, Saria,el hombre que mato al asesino de su mujer Ejierf, un peon en una partida amañada y hacia el papel de conduir al que era su amigo; hacia el cadalso.
Ogeid recorrio el pasillo que l conducia al lugar de su muerte, cuando salio, miro al carcelero, supo que su tiempo ya habia pasado, vio a los hobre que le fusilarian, busco entre ellos al que mandaba el peloton. y le dijo:
- Dejame contenplar en sol, sera la ultima vez que sienta su calor, matadme mirando hacia el mar.
Ogeid miraba hacia el mar caudno los hombres cargaron sus armas, miraba al mar mientras le apuntaban, miraba al mar cuando escucho armas disparar y no vio mar, solo la veia a ella, solo esos ojos, y auqnue las heridas le causaban un dolor enorme, el no sufria, moria feliz, porque sabia que auqnue muriera ya nunca mas volveria a sufrir su ausencia.
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